Nuestro sistema inmunológico es el encargado de controlar los gérmenes (bacterias, hongos, virus…) de nuestro cuerpo y defenderlo de posibles enfermedades. Cuando el VIH está presente en nuestro cuerpo y no se trata, ataca nuestras defensas, los linfocitos, impidiéndoles cumplir con su tarea principal y debilitando nuestro sistema inmunológico. Es entonces cuando los citados gérmenes aprovechan para atacar, generando en nuestro cuerpo las llamadas infecciones oportunistas (IO). Como el sistema inmunológico no se activa, estas infecciones no encuentran resistencia y se expanden en nuestro cuerpo. Por eso se llaman oportunistas.

Hay infecciones oportunistas, como candidiasis o herpes, que no son exclusivas de las personas VIH-positivas; pueden ocurrir incluso en casos de niveles altos de células CD4, las encargadas de defender a nuestro organismo de las enfermedades. Otras, como ciertas formas de neumonía y tuberculosis, sí se consideran afecciones características del SIDA, ya que atacan al organismo cuando este está muy debilitado para hacer frente a ellas.

"Cuando VIH está presente en nuestro cuerpo y no se trata, debilita nuestro sistema inmunológico, es cuando con mayor facilidad los patógenos puede hacer presencia en nuestro cuerpo de manera más fácil."

El método más efectivo contra las IO es el tratamiento antirretroviral, que ataca el VIH impidiendo que este virus debilite nuestras defensas. Así, los linfocitos podrán cumplir con su misión y defender a nuestro organismo de los ataques de los gérmenes. De hecho, a medida que el número de personas en tratamiento aumenta, el número de personas afectadas por infecciones oportunistas desciende. De ahí la importancia de un diagnóstico temprano. En muchas ocasiones, las infecciones oportunistas son las que provocan que una persona VIH-positiva se plantee que vive con el VIH y se haga una prueba de su estado serológico, cuando el sistema inmunológico ya está debilitado.

Los gérmenes que causan las IO se propagan de varias maneras, como por medio del aire, las secreciones corporales, el agua o los alimentos contaminados. Por eso, además del tratamiento antirretroviral indicado por tu médico, es importante tener en cuenta una serie de medidas preventivas.

Medidas Preventivas

  • Evitar el contacto con los gérmenes: no tocar heces y, en dado caso, lavarse las manos. Por ejemplo, tras cambiar un pañal.
  • Evitar determinados alimentos: huevo crudo o productos que lo puedan contener, como mayonesa casera; carne y frutos de mar crudos; lácteos y jugos de frutas sin pasteurizar; semillas germinadas crudas.
  • No beber agua no potable.
  • Vacunarse de enfermedades como la varicela, influenza (gripa), la poliomelitis y la pulmonía.
Las 3Rs del VIH: Reducir carga viral, reducir efectos secundarios en el organismo y reducir enfermedades asociadas al VIH.
Acércate siempre a un médico para más información.
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Fuentes: